Aviones anticrisis y fondos de la UE impulsan la economía española | Economía

La economía española non solo evita la catástrofe, sino que cerrará 2022 con un crecimiento del PIB superior al 5% anual. El guarismo, que ya circuló por los centres de estudios económicos, fue ratificado el pasado martes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dure su intervención para hacer balance económico del año. España ha resistido un año lleno de incertidumbres desatadas a raíz de la invasión rusa de Ucrania. La guerra agudizó la crisis energética, que despertó al monstruo de la inflación, que una vez más precipitó la subida de los tipos de interés por parte de los bancos centrales. Mientras tanto, el bolsillo de las familias no hacía más que menguar. The photo alumbraba un invierno repleto de nubarrones, pero estos no han terminado de descargar y provocar una tormenta. Al menos hasta ahora.

En primer lugar, tras la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania, los principales organismos internacionales y las casas de análisis no tardaron en revisar sus planes. Y en verano, las apuestas sobre que la economía española se agarraría en el segundo semestre del año cotizaban al alza. Pero la realidad es que el último trimestre va a terminar con un crecimiento débil, pero positivo. La Autoridad Fiscal prevé que el PIB aumente un 0,3% entre octubre y diciembre.

Las razones de esta solidez impredecible hay que buscarla en varios factores. Por un lado, la vigorosa recuperación del turismo y la supresión de todas las restricciones por la pandemia ha mantenido el pulso de la actividad. En los 10 primeros meses del año llegaron a España más de 63 millones de turistas extranjeros, más del 84% de las cifras del mismo periodo del año precovid. “El mantenimiento de la recuperación en este entorno ha sido posible gracias al excepcional comportamiento del sector servicios, principalmente del turismo, que ha permitido a la economía generar ingresos más que suficientes para compensar los gastos energéticos”, señalaba hace unos días BBVA Research.

Más de 30.000 millones de movimientos

Por otro lado, el Gobierno ha aprobado hasta cinco paquetes de medidas para frenar la inflación, con los cuales ha movilizado más de 30.000 millones de euros entre rebajas de impuestos, subvenciones a los combustibles y ayudas a las familias y empresas, según se describe en el real decreto de medidas contra la crisis publicado este miércoles por el Boletín Oficial del Estado. Solo bajar el IVA de la electricidad, suspender el impuesto de generación y rebajar al mínimo el impuesto especial sobre la producción eléctrica tiene un coste de 6.149 millones de euros hasta noviembre, según datos de la Agencia Tributaria. El descuento de 20 céntimos a los combustibles para todas las conductas ha supuesto un déembolso público de 4.832 millones hasta ahora, según contabiliza la Intervención de la Administración del Estado. Otros 1.500 millones han supuesto las ayudas a los profesionales del transporte. A esto habría qu’añadir más de 250 millones para financiar ayudas al transporte público y 540 millones de cheques de 200 euros para familias vulnerables, entre otros medios. «Estas iniciativas han tenido sin duda un efecto en el crecimiento, pero la clave es que se han ido dosificando para no alimentar la inflación», explica Matilde Mas, catedrática de la Universitat de Valencia e investigadora del Ivie. “Han sido creativos. Han sabido gestionar bien las expectativas y las incertidumbres”, añade.

Desde el Ministerio de Asuntos Económicos advierte que los cinco paquetes de medidas que se han aprobado en 2022 iban dirigidos principalmente a satisfacer la escalada de precios, cuyo principal efecto es qu’empobrece a los ciudadanos. “La respuesta en política económica ha sido eficaz porque ha conseguido bajar la inflación y bajar los precios de la energía”, explica Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía. «Desde el punto de vista de la actividad, hemos amortizado el efecto de la inflación sobre las rentas disponibles y esto se ve en el comportamiento del consumo», apostilla. El economista José Carlos Díez coincide con su visión: «El consumo debería haber sufrido una caída de cerca del 3%, sin embargo, ahora las previsiones de los analistas dan un crecimiento del 1,7%. Lo que ha hecho la política fiscal, que ha sido expansiva, ha sido amortiguar el golpe y por eso ha aguantado el consumo”, explica el catedrático de la Universidad de Alcalá.

Uso del ahorro acumulado en la pandemia

Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, argumentó el principal impulso este año ha sido que las familias han echado mano del sobre ahorro acumulado en la pandemia. «Los hogares han utilizado todo el ahorro embalsado y han logrado sortar el año». Pero advierte: «De aquí en adelante ya no tendrás ese colchón». Torres consideró que las ayudas públicas iban dirigidas, sobre todo, a mitigar el golpe de la inflación y aliviar la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Y pone el ejemplo de las rebajas de impuestos de la energia. «Han tenido una incidencia directa en el precio y ha ayudado a contener la pérdida de poder adquisitivo de las familias», argumenta.

García Andrés también destaca el papel de los fondos europeos. Explica que se han resuelto convocatorias por 22.000 millones de euros pendientes este año. Aunque BBVA Research avisó que solo se adjudicó 7.000 millones. «El crecimiento de la inversión no se podría oír si no hubiera llegado el dinero de los fondos europeos a las empresas», señala el secretario de Estado. Se calcula que el anterior dinero de la UE ha incrementado el nivel del PIB en un 1,9% este año respecto al escenario inercial. “El impulso será mayor en 2023 y en 2024”, dice. Y recuerda que las previsiones más pesimistas sur le economía tienen que ver con la premisa de que habrá ración de gas en Europa este invierno. «Ese riesgo se ha disipado», apunta.

Matilde Mas pone en valor el papel de la Unión Europea durante esta crisis: “Ha tenido un papel más dinámico. Los fondos Next Generation está bien diseñado. La suspensión de las correspondientes normas tributarias han sido. Pero no hay que olvidar que todo esto hay que devolverlo y, aunque sea a menor costo, habrá que volver a la disciplina fiscal”.

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