junio 14, 2024

De Nostradamus, predicciones y profecías

La humanidad, desde sus comienzos, se ha visto asediada con visiones futuristas de distinto tipo. Por un lado, tenemos las inspiraciones divinas o sobrenaturales, que denominamos profecías y cuya aceptación es cuestión de fe. En religiones monoteístas como la cristiana, la judía y la musulmana, los profetas han tenido el máximo respeto y consideración entre la población, coexistiendo, no obstante, con los falsos profetas.

Otros protagonistas han tenido también su influencia, como el caso del boticario español Miguel Nostradamus que en 1555 publicó en el libro Los profesionales.

Todas las culturas han tenido sus agoreros. En Antigua Grecia, Zeus y otros dioses manifestaron los acontecimientos venideros en el monte Olimpo y fueron consultados para acontecimientos varios, desde conflictos bélicos a cuestiones personales. El Oráculo de Delfosubicado en el monte Parnaso, era un recinto consagrado al dios Apolo, donde se reunían las musas, dioses y ninfas.

A nivel más plebeyo y popular tenemos los que consultan los posos de café, la contextura de las manos o las entrañas de animaux. Otro campo de análisis son los horóscopos, consultando la posición de los astros, los signos del zodiaco o las cartas, entre otros.

Predicciones basadas en datos científicos

Diferente escenario lo constituyen las predicciones que tratan de basarse en hechos reales y que, a través de las observaciones, emiten resultados con más o menos fortuna. Suelen tener un cierto seguimiento a nivel global, incidiendo en medidas de tipo político o socioeconómico.

En el campo demográfico y de abastecimiento alimentario, son numerosos los trabajos que hacen pronósticos, desde el nivel individual a instituciones como la FAO. Pionero en esta zona del Clérigo Anglicano Thomas-Robert Malthus, que desarrollaron augurios bastante pesimistas: sugieren que la población será muy superior a la disponibilidad de alimentos. Naturalmente, no tenía en cuenta la capacidad innovadora de la agricultura y la posibilidad de multiplicar sus producciones. No obstante, la problemática sigue pendiente.

El Club Romacreado por Aurelio Pecci en 1968, estudia los límites al crecimiento económico, reuniendo a científicos y políticos para analizar nuestro futuro de forma global.

La necesidad de ajustar las predicciones requiere la disponibilidad de instrumentos y base de información. Uno de los campos más desarrollados es la meteorología, donde el empleo de modelos matemáticos, con una buena base histórica, complementa con la información obtenida vía terrestre y por satélite, lo que está nottoriamente los resultados.

Otras veces recurre a los expertos en la materia, como es el método Delfos que, de forma interactiva, recaba su opinión sobre la evolución de un tema determinado. Lanzado en EE.UU. en 1950 por la Rand Corporation, se utiliza principalmente en aspectos técnicos y socioeconómicos y se orienta de forma cuantitativa.

El actual escenario de globalización y la velocidad de la información aumentan el impacto de la transmisión de notificaciones. El nuevo modelo de Aldea Global de McLuhan fomentando la comunicación y facilitando el contraste de opiniones, pero también es la cune de noticias falsas que originan ansiedad y percepciones sesgadas productos sobrios, personas o grupos sociopolíticos. Recientes trabajos en España nuestra muestra la percepción equivocada de que los simpatizantes de grupos políticos tienen de la oposición.

Zonas de especial sensibilidad

Aquí se incluyen aquellos escenarios donde las noticias pueden influir en el comportamiento de los receptores a corto y medio plazo. Hay campos, como la astronomía (eclipses, movimientos de astros) que pueden predecir sin riesgo de manipulación humana, como es también el caso del cambio climático. Desarrollado a largo plazo de millas de años derivado de los movimientos de la Tierra, produce glaciaciones e interglaciaciones.

No obstante, a medio plazo, fruto de la acción humana, se origina el calentamiento global, hecho corregible. Frente a él, el nuevo paradigma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promueve metas como la reducción de emisiones de carbono, el control energético y el consumo responsable de los recursos naturales.

Otro segmento de especial sensibilidad a las noticias son los mercados, con un periodo de respuesta a corto, medio y largo plazo. El corto plazo supone una respuesta inmediata, como suele hacer el consumidor de alimentos por escándalos alimentarios o variaciones de precios.

Los mercados de valores también son particularmente sensibles. El medio plazo incluye toma de posiciones en una amplia gama de sectores (agrarios, petroleros, financieros) en los denominados mercados del futuro. El largo plazo afecta a inversiones y planificación en infraestructuras, inmobiliarias y actuaciones sobre el clima.

La sanidad es también de especial sensibilidad y se mezclan predicciones en base a investigaciones, con vaticinios, es decir, afirmaciones futuristas sin argumentos ni bases científicas, sino basadas en meras intuiciones. Pandemias, endemias y plagas caen en este escenario.

La vida política es un escenario altamente sensible a predicciones y vaticinios que se expresan en otros campos como la economía, la salud, el medio ambiente, el racismo, la seguridad personal y otros. Las manipulaciones en estos campos tienen efectos notorios en el comportamiento de los votantes.

Promesas y su cumplimiento

La mirada al futuro suele acompañarse de promesas y compensaciones en el bienestar humano.

En el aspecto religioso, una conducta ejemplar conlleva la gloria eterna. En el campo científico, los trabajos e inversiones en determinados campos pueden corregir problemas y mejorar la situación humana.

Así, en medicina los estudios sobre vacunas han puesto de manifiesto recientemente sus efectos sobre las pandemias.

En política, el abanico operativo es mucho más amplio, pues abarca todo el espectro humano. Es fácil de hacer y los fracasos son mayores. Un conocido profesor entrado en política decía que las promesas están hechas para incumplirlas, satisfaciendo previamente a los olvidadizos votantes.

Resumiendo, hay una preocupación generalizada por las promesas y noticias falsas, lo que está llevando a proponer comisiones de vigilancia que pueden informar objetivamente o vetar su difusión. El problema radica en la selección de los componentes de dichas comisiones, que deben ser objetivos y neutrales.

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En resumen, como expresa el dicho popular, la felicidad se consigue con una buena salud y mala memoria.

Este artículo fue publicado originalmente en La conversación. leah el original.