La desaparición de Sandra Bermejo en Asturias se relaciona ahora con colectivos esotéricos

La historia de las redes sociales e internet contada a Sandra Bermejo Garcíala psicóloga madrileña de 32 años vecina de Gijón que desapareció en el cabo Peñas el 8 de noviembre pasado, como una mujer con preocupaciones esotéricas que esporádicamente caía en fatigosas ceremonias que consumían sustancias psicodélicas. Este apartado de su perfil personal ha llevado a abrir una línea de investigación por si la desaparición de la gijonesa pudiera estar relacionada con algún ritual «en el que algo salió mal», según expresa el presidente de la plataforma SOS Desaparecidos, Joaquín Amills.

La teoría del acercamiento de Sandra Bermejo al mundo de lo esotérico ya la había formulado en días pasados ​​-y este periódico se hizo eco- el psicólogo forense madrileño Javier Urra, que fue academic mentor of the desaparecida en sus tiempos universitarios y la llegó a contratar como secretaria para un proyecto de comunidad terapéutica. Urra habló en su momento de la posibilidad de que su pupila hubiera caído en las redes de una secta. Sostenía esa creencia en el brillante perfil intelectual de la mujer, en sur aplastante seguridad y en su carácter ansioso que le llevaba a «querer ir siempre un paso más allá», luego describe al antiguo profesor y jefe de Bermejo.

Más que una secta, he aquí Joaquín Amills defiende como hipótesis de trabajo en el transcurso de la investigación abierta se encuentra que fruto de una experimentación personal en la esfera de lo esotérico se producirá un accidente de fatales consecuencias para la mujer desaparecida. «Del análisis de su historial de internet sabemos que Sandra tenía la curiosidad de la actividad de los grupos esotéricos, que había tenido en retiros espirituales en los que se consumían ciertas drogas inductoras de estados alterados de conciencia en los que la percepción de las cosas cambia». , manifiesta el presidente de SOS Desaparecidos.

Amills prosigue: «El mismo día de la desaparición de Sandra, el 8 de noviembre, se produjo el fenómeno cósmico conocido popularmente como Luna de Sangre (un eclipse lunar total que causó el enrojecimiento del satélite terrestre). Este evento astral, por su simbolismo y rareza, suele ser aprovechado por colectivos esotéricos para determinados rituales.

Por seguir con el razonamiento: la inducción de estados alterados de la mente es la forma eufemística de llamar a lo que popularmente se conoce como «tener un viaje», la consecuencia de ingerir drogas psicodélicas, que en el seno de algunos grupos esotéricos suelen ser de origen natural y, muy especialmente, la famosa ayahuasca o yagé, un brebaje de la medicina indigena sudamericana que genera en quien lo bebe efectos alucinógenos.

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Joaquín Amills dijo que la construcción de nuevas hipótesis surgió al hilo de los detalles que se van conociendo de la vida de Sandra Bermejo – en este caso sus esotéricas anxieties – no es incompatible con seguir otras líneas de investigación abiertas, caso de la desaparición forzada, la caída accidental al mar o el suicide, so esta última es la que descarta abiertamente el entorno de la mujer porque no hay el más mínimo índice que la apuntale.

La organización que preside Amills se ha convertido -con el permiso de la Policía Nacional, las autoridades de seguridad que coordinan la investigación- en uno de los motores de la búsqueda psicológica, así como atrás de los días ha facilitado las pistas písicas a los investigadores: como informado a este diario, se halló en una cala inaccesible del cabo Peñas una camisa de la misma talla que usa la mujer buscada y, en las últimas horas, la etiqueta de un pants tipo malla similar al que vestía Sandra Bermejo cuando se perdió su rastro.

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