mayo 22, 2024

La Nochevieja 2022 de ‘Cachitos’: no ​​hay nostalgia como la de antes, ni tampoco tele | Televisión

La nostalgia no está en el momento. Me gusta pensar que como esta sostenido, además de un juego semántico, es el título de las memorias de Simone Signoret, los de cachitos han decidido no pisar a una de el diabólicoy por eso han titulado su particular gala de Nochevieja Ya no hay nostalgia como los antes, que viene a decidir el mismo. Su septimo especial de fin de año ―el programa empezó ha emitido en 2013, en 2014 estuvo presente el 31 de diciembre, pero no fue hasta 2015 qu’emitió su primer formato original para Nochevieja— se ha centrado en la década de los ochenta y ha dado su enésima vuelta de killa al concepto que lo vertebra: la pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos, o la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida, según la RAE. Nostalgia, sí.

La nostalgia no tiene buena prensa. Hay quien cree que se empieza echando de menos el UHF y terminó irremediablemente dando vivas a Franco, como aquellos que se afanan en alertarnos de que fumar un porro conduce directamente a la sobredosis de heroína. Pero cachitos Demuestra año tras año, que la nostalgia, como cualquier otra emoción —o subgenero sentimental en este caso— no es ni buena ni mala en sí misma. Todo depende de cómo se gestione. Sí cachitos el sable usar. No hay más que remitirse a los últimos nueve años.

El programa que utiliza la nostalgia de forma más autoconsciente no podía no señalar que los ochenta son la década reciente más prostituida desde la añoranza comercial, los yofuiaegb y sucesores. O como bien dijo Virginia Díaz, su presentadora, «la nostalgia única que ha durado más de la década que la inspiró». Peligro, no de terminar votando a la Falange, sino rodeado de lugares comunes alrededor de Naranjito. Como a ratos sucedio. A los arqueólogos musicales del archivo de RTVE, a esa gente que nos hace feliz rotulando, en cualquier caso, se lo perdonamos todo.

Para comida a los ochenta el programa contó con varios invitados, historia viva de la música y de la televisión musical. Abrió la veda Gurruchaga interpretando su Tic, toc (mi viejo despertador) y pronto salió en pantalla Ángel Casas porque la premiera aparición de La orquesta Mondragón en televisión tuvo lugar en expreso musical, el primer programa del periodista catalán fallecido este año. “Lo mucho recuerdo y le tengo—¿tal vez el programa se grabó antes de la muerte de Casas?— un gran aprecio, fue uno de los primeros que se fijó en nosotros en nuestros comienzos”, comentó Gurruchaga. Y despues vino el recuerdo de viaje con nosotros y luego bosquejo en el que Gurruchaga y Hervé Villechaize parodian la entrevista de Victoria Prego a Felipe González y registran que el propio González llamó para felicitarle. “Por mucho menos de esto en ‘Cachitos’ hemos tenido que responder preguntas parlamentarias”, apostilló Díaz. Por supuesto no hubo mención al especial de Nochevieja que en 1988 escribió y protagonizó, «El programa apoteósico que escandalizó a toda España y por el que acabaría el apartado de TVE para siempre. Es una obra maestra», como grabó Nacho Vigalondo el año pasado.

Perdón por caer aquello con lo que el programa pretendía ironizar, pero hace demasiado tiempo que la tele no es la que era y para demostrarlo, de Gurruchaga pasó a Jordi Évole, que se infiltró en el programa y terminó cantando pacto entre caballeros con su banda Los niños Jesús. Buen intento de derivar audiencia a atresmedia.

Pero antes seguimos con los ochenteros invitados. Pablo Carbonell y Pepe Begines, que ahora tienen una banda conjunta llamada Toreros Con chanclas, marcan un popurrí de los éxitos de sus respectivos grupos: Mi aguita amarilla, Non veo ná allí ¿Y tú de quien eres?, Ay qué pena me da que se me ha muerto el canario. Y, cómo no, hubo mención a Bola de cristalconde Carbeo Carbonell llegó a decir que creía que los niños no leian hoy porque no había un programa como Bola de cristal. Otras veces ha contado que en aquella época le daba asco la ducha de su hostal y gracias a la bola Podía al menos ducharse una vez por semana en su camerino. Begines registró que la primera vez que le dieron de alta en la Seguridad Social fue en una actuación en TVE.

Después de ellos, Christina Rosenvinge, protagonista y observadora discreta y perspicaz de los últimos 40 años de la música española, hizo chas y apareció en nuestra pantalla. Cuatro décadas sobre los escenarios y en los platos, en los que también ha ejercido de presentadora, que como bien grabó cachitospresenta el programa musical FM 2 en 1982 y tuvo la oportunidad de entrevistarse con Leonard Cohen. O Leonard Cohen tuvo la oportunidad de ser entrevistado por Christina, según se mire. Actuó Vamos a ver en un tic, canción que confesó quedársele un poco antigua en lo que se refiere a la automoción —”ahora voy en bici”—. En algún lugar de Suecia, Greta Thunberg sonríe contenta.

La cuota de artistas jóvenes —que no obstante más moderna, a ver quién gana a modernos a Gurruchaga oa Rosenvinge— la aportaron los siempre simpáticos Varry Brava, que si el año pasado contribuyeron a despedir a Raffaella Carrá desde el mismo programa con su canción Rafaelen esta versionaron de segunda mano Un año mas tarde después de haber bromeado con que se llevaban entre ellos igual que los hermanos Cano. Y siempre queda la duda: ¿Estas son las actuaciones que veremos en el cachitos a partir de los 20 años? Es casi como tener nostalgia del futuro. Carson McCullers describió la nostalgia de los sentimientos en mayor medida por lugares que no hemos conocido y el futuro por supuesto es uno de ellos. Cerró Virginia Díaz el programa con una cita de Jesús Quintero: “La vida puede ser hermosa si uno se empeña en que lo sea”. televisión también.

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