junio 14, 2024

Leño: por qué fueron tan importantes y por qué separaron y nunca volvieron | Cultura

Desde la izquierda, Tony Urbano, Ramiro Penas y Rosendo Mercado, en una imagen del principio de los ochenta.

Nadie recuerda el último concierto de la historia de Leño. Ni siquiera los tres componentes. Ocurrió en el último tranvía de 1983. Nada más. Ni la ciudad, ni detalles del repertorio, ni un abrazo final en el camerino. Todo se pierde en el laberinto de la memoria. O perderse. Así de extraño fue el final de, seguramente, la banda más querida del rock español. Ramiro Peñas, fundador de batería, bucea entre sus recuerdos hoy, pero esto es lo único que encuentra: “Una de las últimas actuaciones fue en un pueblo de Albacete. Llegamos allí y habían puesto un escenario sobre dos remolques de tractores. El equipo estaba tirado porque los chicos que lo montaban no pudieron hacerlo en ese escenario tan lamentable. Y dijimos: ‘Bueno, pues ya no, en estas condiciones no podemos seguir’…”. Peñas habla por teléfono desde Valencia, donde vive. Ya no se dedica a la música. Tras el final de Leño actuó con Llámalo X, Los Tranquilitos, Gran Jefe… Hoy toca ocasionalmente con los amigos por diversión. Tiene 67 años y un hijo. Sale a pescar de vez en cuando (en su foto de perfil de WhatsApp posaba orgullosa con un pez de considerables dimensiones) había un dinero como carpintero náutico. Rosendo Mercado (Madrid, 68), voz y guitarra, se retiró de la música en 2018. Vive con su pareja en un pueblo de Burgos, apartado de todo. El bajista Tony Urbano cayó en 2014, con 58 años.

Rosendo, Ramiro y Tony. La linea marcada a fuego por los miles de seguidores de Leño. Guitarra, voz, batería y bajo. Para qué más. Leño tocaba sobre los escenarios con mucha mala leche. Ramiro, siempre fibroso, pegaba estacazos sabía batería; Tony apretó el bajo con energía punk y Rosendo escupía su rabia con una voz curtida en las ases de Carabanchel, el barrio de Madrid donde se formó el trío. Vociferaban el mensaje crispado de los barrios marginales. “De Leño aprendimos que se debía tocar con el corazón, que los textos eran importantes, que las canciones necesitaban más alma que técnica, que los temas de la calle, del barrio, de la gente normal, nos llegaron más que ciertas profundidades pseudofilosóficas, que no hacía falta comprar ropa en Londres para ser músico y, sobre todo, que en España se podía hacer rock y ser escuchado”, cuenta para este reportaje Iñaki Uoho Antón, componente de Platero y Tú y Extremoduro. Fito Cabrales reconoce: “El primer disco de Leño me robó la cabeza. Esas letras… No sabía qué narices significaban, pero no dejaba de escucharlas”. Cabrales se refiere a temas como El tren, Este Madrid, Castigo, El oportunista

Leño, en un concierto contra la entrada de España en la OTAN, en julio de 1981. Rosendo Mercado (guitarra y voz) y Tony Urbano (bajo).  Detrás de este, la batería, Ramiro Peñas.
Leño, en un concierto contra la entrada de España en la OTAN, en julio de 1981. Rosendo Mercado (guitarra y voz) y Tony Urbano (bajo). Detrás de este, la batería, Ramiro Peñas.CEPE

Aquel primer de larga duracion, León, irrumpió en 1979. No se había escuchado algo tan borrico en el rock español del momento. Canciones largas, desarrollos progresivos, mensajes chungos. Tres tipos tocando en las trincheras. “No nos considerábamos artistas: éramos trabajadores del rock”, apunta Peñas. A mitad de la grabación, el bajista, Chiqui Mariscal, marchó y entró Tony Urbano para confeccionar el trío clásico. Los otros dos discos de estudio (Más madera, de 1980 años ¡Corre, corre!, from 1982) varían en lo musical: canciones más cortas, sonido menos violento. Abandon the rock pesado por el rock and rollpero el malestar sigue en los textos, al igual que una reivindicación de su oficio: no se vende el rock and roll. también lanzarón En directo, incautado en 1981 en tres conciertos de la sala Carolina de la capital y con varias canciones nuevas. Y se acabó: seis años, cuatro álbumes y la impresión de que lo abandonaron justo cuando viajaban hacia su mayor momento.

Ahora sabemos más detalles gracias a los dos libros autorizados y más documentados sobre el trío y su líder, Rosendo Mercado, escritos por los madrileños Kike Babas y Kike Turrón: Maneras de vivir: Leño y el origen del rock urbano (2013) año Rosendo. Quiero que sueñes conmigo (2022). “Muchas de las letras de Rosendo son casi existenciales. Exponen su rabia interna y ahí está toda la historia y filosofía del grupo”, afirmó Babas. Leño creo su propio coto y de lo de fuera desconfía, sobre todo de los despachos y el poder Uno de sus éxitos tardíos, Que tira la toalla, por ejemplo, está dedicada a Adolfo Suárez.

Pero esa unidad del trío se rompió demasiado pronto. El final de Leño fue chocante y agrio. Desde fuera no seentendreía: estaban en su mayor período. Las causas de su disolución exponen uno de sus biografos, Kike Babas: “Hay dos motivos. Aunque el grupo firmaba las canciones entre los tres, igual habría que haberlo hecho de la siguiente manera: un autor y dos arreglistas. Rosendo se da cuenta de que él solo se vale como autor, ya su carrerón posterior me remito. Y la segunda razón es que hay un desgaste personal. Era una época de una España muy salvaje. Y ellos son tres macarras de barrio dándolo todo, en todos los sentidos”. Ramiro Peñas reconoce los roces entre ellos: “Llevábamos tiempo con alguna discusión, sobre todo Rosendo y yo, ya que Tony era más tranquilo. Eran asuntos musicales y también por el tema del reparto económico. Y luego el entorno no ayudaba. Estábamos todo el día en el local ensayando, pero el apoyo discográfico y director sin existencia Además, discutíamos mucho. Lo vimos todo negro”. Aunque estuvieron un tiempo sin contacto tras la disolución, recuperaron la relación y hoy Rosendo y él se llevan «de maravilla». “Hablamos y nos vemos de vez en cuando”, dice la batería.

Rosendo, que ha disculpado por no ofrecer declaraciones porque «está retirado», explicó en los libros de Babas y Turrón que «sentía solo» en el tema de la composición, sin recibir ayuda de sus compañeros. «Sí, le dejábamos un poco abandonado. Con toda la razón se queja, sí», asume la batería. en el que confiaran. «No tengo claro que en caso de existir esa persona le hubiera hecho mucho caso. Ellos eran muy cerriles, chavales de barrio proletario… Ensayaban hasta las diez de la noche y luego se metían en un bar à jugar al billar ya los chinos y salian a las cuatro de la madrugada. Cada vez que tenían que pisar un despacho fruncían el ceño, recelaban de casi todo”, cuenta Babas. «No pasamos nada, no ganábamos dinero y la relación entre nosotros ya no era de colegas», cuenta Rosendo en el libro para justificar el final del grupo.

Con la decisión de la disolución ya tomada, el trío aceptó la oferta de Miguel Ríos para unirse a Roca de una noche de verano, la mayor gira del rock en españa hasta la fecha. Desarmado de junio a septiembre de 1983. Treinta y tres fechas, la mayoría en estadios y algunas con un público de 40.000 personas. Nunca Leño había tocado ante tanta gente y en tan buenas condiciones de sonido, equipo, comodidad y rentabilidad económica (ganaron un millón de pesetas cada uno, 6.010 euros). Abría Luz Casal, luego salía Leño y cerraba la estrella, Miguel Ríos, en lo más alto de su carrera después de los discos Rock & Ríos (1982) año La roca de una noche de verano (1983). Terminada la gira, la realidad: un sobrio escenario detrás de los tráilers. «Leño no había ni rozado el éxito cuando Miguel Ríos los llama. Justo en ese momento en el que tomó la decisión de separarse cuentan que por fin habían conseguido un local propio donde ensayar. Local que no llegaron a usar. Leño será un grupo que destacaba, pero dentro del subterráneo”, señala Turrón.

Rosendo, Ramiro y Tony, en febrero de 2010 en la sala Caracol de Madrid, en un concierto para invitados que celebró el disco homenaje a su música 'Bajo la corteza'.
Rosendo, Ramiro y Tony, en febrero de 2010 en la sala Caracol de Madrid, en un concierto para invitados que celebró el disco homenaje a su música ‘Bajo la corteza’.Claudio Álvarez

El propio Rosendo asume en el libro que la leyenda del grupo seguirá después. Todos los consultados afirman que a la reivindicación del trío contribuyó el éxito de su carrera en solitario. Una carrera que arrancó como una pesadilla, porque el final de Leño traía una coda desagradable. El grupo debía un disco, Zafiro. “La gente de los puestos bajos de la compañía era maja, pero los que mandaban eran tipos con traje que no nos quería ni ver. Creo que eran del Opus”, dice Ramiro. El trío se ofreció a grabar el disco que quizás y finiquitar el acuerdo, pero la compañía les comunicó querían una ampliación del contrato por cinco años. «O si non, non nos daban un duro para grabar ese quinto disco. Era un chantaje: no aceptamos», informó el batería. Hubo una demande de Zafiro y un juicio. El juez decretó que nadie le debía nada a nadie. Salió perjudicado el grupo, que tuvo que abandonar al porche por las ventas de sus discotecas.

Rosendo, Ramiro y Tony no tenian nada. A endiablado entramado legal que impidió a Rosendo publicar su primer disco en solitario hasta dos años después. El título está perfectamente definido para el hombre: loco por incordiar (1985). Otro de los enigmas sobre el trío es por que nunca resucitaron su carrera, teniendo en cuenta una constante reivindicación de su cancionero y de lo que representaron. Extremoduro, Barricada, Pereza, Los Enemigos, Héroes del Silencio, El Canto del Loco, Reincidentes, Marea… La lista de grupos que los idolatran es amplia. «Al menos en cinco o seis ocasiones nos ofrecieron una suma elevada para dar ese paso. Siempre dijimos que no, sobre todo Rosendo, que ya tenía encauzada su carrera», dice Penas. estaba estancada. Babas dijo: «Me consta que una de las cifras era mareante: por hacer una gira con condiciones espectaculares. Pero una de las características de Rosendo es la honestidad. Il conocido a mucha gente en la música y nadie tan íntegro como él The palaver of Rosendo is the palaver Leño se acabó y no hay vuelta atrás”.

Rosendo sumaba otra teoría. «¿Es que la idea de que tiene la gente de Leño en su cabeza no existe. Hoy salimos los Leño al escenario y la estampa que damos es lamentable. No quiero cargarme el recuerdo de la gente», comentó el cantante a este periodista en un entrevista de 2008. Leño se incorporó en 2010 para tocar 20 minutos (sonaron, entre otras, El tren, El final eres formas de vivir con Miguel Ríos) en la sala Caracol de Madrid. Los asistentes eran amigos, periodistas e invitados. Unos 250. Fue para la presentación de un disco homenaje al grupo, bajo la corteza, donde cantaban sus temas Luz Casal, Barricada, Extremoduro, M-Clan, Antonio Vega, La Shica… Cuatro años después moría el bajista, Tony Urbano.

Lo abandonó cuando no se creía la historia, no se recuperó en 30 años a pesar de las potentes ofertas económicas y han desparecido sin ensuciar ni un centímetro su reputación. Por eso la leyenda de Leño sigue viva.

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