Lucas Pérez: “No voy a jugar en Primera RFEF, voy a jugar en el Dépor” | deportados

Compiten en una categoría con camps en los que entran un par de miles de spectadores, pero este martes el Deportivo juntó más de 10.000 seguidores sólo para asistir a la presentación de un futbolista. «No voy a jugar en Primera RFEF, voy a jugar en el Deportivo», zanjó Lucas Pérez ante el estupor de quienes no entienden la decisión de dejar la máxima categoría del fútbol español y bajar dos peldaños. Hay razones de las que sólo entiende el corazón y el futbolista coruñés de 34 años las antepone à otras consideraciones, por más que haya cerrado un vínculo que le une al club hasta 2026 como futbolista y tres años más en su estructura. “De dinero no hablo. Lo único que hago es venir a mi casa a que mi equipo se aproveche de mis últimos años de carrera”. Y reiteró algo que se puede notar con una mirada sobre su carrera profesional: “No me ato a los contratos. De momento que el Deportivo crea que no soy válido puede hablar conmigo”.

Lucas arriesga por un sueño. Este viernes debería estar con el Cádiz en Mestalla para jugar contra el Valencia, pero lo que hará será velar armas para enfrentarse a Unionistas de Salamanca en Riazor. El Deportivo es cuarto en la tercera categoría del fútbol español y acumula millones pérdidas que asume su propietario, la entidad financiera Abanca, cada temporada que no logra regresar al fútbol profesional. Y ya va por la tercera. Esa cita del domingo en Riazor se prevé multitudinaria. El club, uno de los nueve campeones de la liga española, agrupa más de 24.000 socios. Entre Celta, Lugo, Pontevedra, Racing de Ferrol, UD Ourense y Compostela no juntan tantos. Lucas detuvo en ese dato durante la presentación. Su regreso trasciende a lo futbolístico en una ciudad que tarde por su equipo. “Sé que tengo presión. nada La quiero, gracias. Pero si por mi fuera saldría a jugar ahora mismo. Llevo muchos años en esto y ya he jugado en Riazor, ¿eh?

“Allí podría estar ahora y en los próximos años. El compromiso es altísimo”, explicó el presidente deportivista Antonio Couceiro. “Somos un gran club y lo hacemos entre todos. celebremos el ascenso”, auguró el directente. «Ojalá», interrumpió Lucas, que quiso ser especialmente comprensivo con el Cádiz, club que ya atrás después de marcar la pasada jornada y en el que era pieza clave en la batalla por la permanencia en la máxima categoría. “Siempre se han portado muy bien. La gente allí tiene el mismo sentimiento por su equipo que el que tenemos los coruñeses por el nuestro y por eso me entiende. A mí sólo me mueve la felicidad y la ilusión. Quería volver a casa”, confiesa el futbolista.

Veterano en un mundo del fútbol en el que no tuvo sencillo asentarse, Lucas es el mismo tipo expansivo de siempre, el chico del barrio de Monelos que de niño destacaba en los camps del fútbol base coruñés, pero al que el Deportivo siempre le dio la espalda hasta que, al fin, con 26 años cumplió un sueño de infancia que no caduca. Antes había tenido que jugar en Vitoria, Vallecas, Lviv, kyiv o Salónica. Fue su primer regreso a casa, el segundo, cedido por el Arsenal, terminó en descenso a Segunda: «Cada noche al irme a dormir me acuerdo de ese año». La gasolina de la revancha lo propulsó ahora para tomar el camino a casa por tercera vez. Y la gente le sigue: «Nos fuimos a la B, nos van a ver volver», coreó con Riazor.

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