Michelle Obama explica que renunció a su carrera por la esposa de su marido en riesgo su matrimonio: «Yo decía: ‘Argh, iso no es justo» | Personas

Michelle Obama reveló que «no apoyo» ha conocido a su marido Barack, presidente de Estados Unidos entre 2009 y 2017, cuando sus hijas eran pequeñas. La ex primera dama, de 58 años, ha confesado que la pareja tuvo problemas porque ambos intentaron «avanzar en sus carreras» mientras criaban a dos hijas pequeñas y difíciles, a las que llega a calificar cariñosamente como «terroristas». Obama ha hecho estas declaraciones en un programa de televisión al que fue a promocionar su nuevo libro La luz que llevamos, publicado simultáneamente en España por Plaza & Janés con el título Con luz propia. Vencer en tiempo de incertidumbre.

«Durante 10 años, mientras tratábamos de construir nuestras carreras y nos preocupábamos por la escuela y por quién hacía qué, yo decía: ‘Argh, esto no es justo», explicó Obama, que se queja así de haber priorizado el trabajo en casa mientras su marido se labraba una carrera política que le acabaría llevando hata la presidencia de Estados Unidos.

Además, Michelle Obama tiene un balance matrimonial positivo. “Hemos estado casados ​​30 años, puedo soportar 10 años malos de 30″. En este sentido, la que fuera primera dama ha reflexionado sobre los esfuerzos de la vida en pareja y los equilibrios para mantener a flote una relación. «El matrimonio no es 50/50, nunca. Hay veces que yo doy un 70%, él da el 30%. Hay veces que él da 60%, y yo el 40%».

Con luz propia. Vencer en tiempos de incertidumbre es el segundo libro de memorias que publica Michelle Obama. El primero, Mi historia (2018, también en Plaza & Janés) superó los 10 millones de ejemplares vendidos, lo que, según su Editorial, lo convierte en el volumen de memorias más vendidas de la historia (por encima también de las de su marido, Una tierra promisida). En ambos libros parte de experiencias personales para hablar de temas sociales y políticos que le preocupan y la gira promocional de presentación sirve para poner el foco sobre esos temas.

En esta última entrevista, Obama quiso hablar sobre cómo miles de mujeres sacrifican sus carreras profesionales para facilitar las de sus parejas y cómo esto penaliza a la mujer en el mundo laboral. Antes de hablar de conciliación laboral, Obama ya había hablado de racismo y peluquería. En el acto de presentación de su libro, el pasado mes de noviembre, Obama quiso destacar cómo, cuando su marido se convirtió en el primer presidente negro de EE UU, ella decidió alisarse el pelo. Para los afroamericanos llevar el pelo natural, rizado, es un símbolo de la lucha contra el racismo. Históricamente, han tenido que someterlo a productos químicos para alisarlo y encajar en el canon de la America corporativa y profesional. Aquí puede parecer un detalle trivial o vanidoso, pero para las mujeres negras estadounidenses es una cuestión identitaria a la que llevan décadas renunciando para encajar en el canon estético estadounidense. Incluida la primera dama lo hizo. “Mejor me lo dejo liso”, recordó haber pensado. “Consigamos primero que se apruebe la mejora en la sanidad”.

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