Violencia masculina | Cuidar a quien protege: un programa para la salud emocional de policías que luchan contra la violencia machista

Desgaste por compasión, estrés traumático secundario, agotamientoagotación… La labor de proteger a las víctimas de violencia de género puede tener un impacto en la hola mentalfisica y emocional de agentes de la policia nacional y la Guardia Civiluna realidad que el Ministerio del interior ha comenzado a abordar a través de un curso de resiliencia dirigido a quienes luchan a diario contra el maltrato machista.

«Trabajar con violencia puede llegar a ser violento. No estamos preparados biológicamente para trabajar 24/7 con la violencia, se produce una contaminación temática. Estar trabajando con personas agredidas y agresores tiene un impacto sobre la persona. Escuchar narrativas de mujeres traumatizadas e incluso revictimizadas, el tema es contaminante y puede afectar al bienestar y la salud”, explicó a El Periódico de Españadel grupo Prensa Ibérica, Gemma Mellado, psicóloga y directora del programa Activando resiliencia. proteger al protector.

tratar con uno Curso presencial para agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que comenzó el pasado día 1 de diciembre y se extenderá hasta febrero. También habrá un módulo orientado a los mandos que gestionan los equipos implicados en la lucha contra la violencia machista.

Su objetivo es que los y las agentes aprendan a tomar conciencia de los efectos que el violencia puede tener en sus vidasactivar factores protectores y de resiliencia y darles estrategias para «preven y tratar el desgaste», tanto de forma individual como en grupo.

Cada día, en España, más de 400 víctimas acuden a pedir ayuda a los cuerpos policiales para salir de una relación de maltrato. En VioGén, el sistema policial de seguimiento de las víctimas de la violencia de género hay registradas casi 700.000 mujeres y un 10% de los casos están activos. En algunos de ellos, las mujeres estan en riesgo extremo o letal.

Desgaste por empatía

Uno de los efectos puede ser el desgaste por empatía o fatiga por compasión, una respuesta al estrés que emerge de tratar con personas que necesitan ayuda y atención intensa. En estos casos ocurre agotamiento emocional, incapacidad de poner límites de separación claros, una lucha por ayudar más allá de sus deberes y obligaciones. El manejo de pensamientos negativos, la gestión de las emociones, de la responsabilidad y la culpa pueden llevar a estos profesionales también a sufrir efectos traumatáticos secundarios, a que su concepción del mundo llegue a tambalarse.

Están trabajando con historias violentas, de miedo y trauma, que los ponen en contacto con sus propios temores, conviolencias padecidas o imaginadas. Además, puede para desencadenar un «trauma vicario»: la exposición constante al trauma de otra persona empieza a desestabilizar las creencias de seguridadla confianza y el concepto de uno mismo.

«Por el hecho de cómo estamos ensamblados, los seres sanos vibramos y empatizamos con la otra persona y parte del trabajo de quienes protegen a otras personas est servise de su capacidad lalacional y de empatía para proteger, aunque ahí hay una parte que también está exponiéndose”, indica Mellado.

El psicólogo incide en el necesidad de que los y las policías sepan protegerse de ese desgaste, ser consciente de é y no normalizarlo. Entra también estratagia de afrontamiento y cuidado.

Empatizar, aclarar, no es lo mismo que simpatizar. Al simpatizar con otra persona, se sincroniza tanto con ella que te confundes y te pone a su mismo nivel emocional. «Esto puede desgastarse emocionalmente, pueden aparecer pensamientos recurrentes sobre la persona, piensas si sera suficiente lo que haces… Esto suele pasar en este tipo de profesiones», señala.

Sin embargo, la empatía bien utilizada implica al otro, que se sabe entendido, pero con independencia emocional y sabiendo en todo momento dónde están los límites para estar al servicio de la otra persona.

Drenaje y descompresión

«A todos nos pasa que nos hacemos los fuertes, que podemos con todo. Pero hay muchas emociones en contacto con la víctima y es necesario saber cómo aceptarlas, cómo crear a partir de ellas algo mejor. Las emociones no son buenas ni malas, son agradables o desagradables y hay que escucharlas porque, cuando son escuchadas y puestas en valor, se calman. Es importante darles su hueco: si tengo tristeza es por algo, si tengo que hacer un duelo es por algo, si tengo rabia o culpa o frustración voy a mirarlo y recolocarlo bien. No estamos acostumbrados a mirar las emociones y lo que hacemos es ignorarlas, taparlas o quitarles importancia», destaca la experta.

Es necesario mantener un estratos «de vacamiento y descompresión», contar con redes de apoyo y planificar áreas personales libres de contaminación temática. No se debe silenciar o invisibilizar.

El programa sustenta mucho en crear «espacios de seguridad psicológica» entre compañeros y compañeras para que puedan compartir sus vivencias, para que aprendan a escuchar sin juzgar y el intercambio sea enriquecedor para fortalecer la resiliencia propia.

«Trabajamos casos críticos: cómo se sintieron, que les pasó, que hicieron después y qué arendieron» de esas experiencias, sostiene Mellado.

Afloran el error, la culpa, las preguntas de si se hizo todo lo posible. Desde 2003, 1.173 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Alrededor del 20% de ellas habían denunciado a los agresores por maltrato. Al mismo tiempo, son muchas más las víctimas protegidas y es relevante poner el foco en lugares luminosos.

En la esperanza y el optimismo, también en la «resiliencia vicaria», esto es, ver cómo una vicima se convierte en sobreviviente y sale adelante a pesar de las dificultades «te hace confiar en la vida, te reconcilia con que es posible tener éxito , con que mera la pena».

«El estar expuesto a esa realidad mucho tiempo toca, pero a la vez obviamente puede ser curativo porque empiezas a ver cómo las personas empiezan a ser elásticas», asevera la psicóloga.

Se trata, en última instancia, de autocuidarse y fortalecersetomar contacto de las consecuencias de este trabajo y albergar un espacio para que esto pueda ser hablado con iguales.

El pasado 1 de diciembre arrancó el programa Habilitar resiliencia, que este jueves celebrará su segunda sesión y se extenderá hasta el 24 de enero. Por su parte, la versión para mandos tendrá dos sesiones entre el 18 de enero y el 1 de febrero.

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Es imprescindible, cuenta la experta, que quienes dirigen los equipos sean conscientes de los efectos de la contaminación temática y sepan identificarla en sus agentes, así como que tengan herramientas para potenciar la resiliencia del equipo, promoevan un liderazgo basado en la escucha y contribuyan a potenciar entornos formales de vacamiento y descompresión tras duras jornadas de trabajo.

Al final, concluye Mellado, si el cuidador tiene equilibrio y bienestar físico y emocional, va a cuidar mejor a la víctima. «es un acto de justicia, se pone en valor lo que están haciendo y se le ayuda a ser más elástico. Sí contribuir a la excelencia en la atención a las víctimas de violencia de género”.

pedir ayuda

El 016 esperar a las víctimas de toda la violencia contra las mujeres. Es un teléfono gratuito y confidencial que brinda servicio en 53 idiomas y que ya no tiene rastro en la factura. También ofrece información a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y asesoramiento y atención psicosocial mediante el número de Whatsapp 600,000,016. Además, los menores pueden dirigir al teléfono de ANAR 900202010.

Las víctimas de maltrato sordas, con discapacidad auditiva, ciegas o sordociegas pueden llamar al 016 con 900 116 016SVisual, ALBA, Telesor, ATENPRO y la aplicación PorMí. Todos los recursos contra la violencia de genero.